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Cuando uno mira al pasado, dicen, esta evitando el presente. Cuando uno mira hacia atrás, dicen, es porque el presente se ha complicado de tal manera que la unica manera de conseguir un poco de paz es esquivando la realidad presente y buscando la realidad del pasado.
Esto no siempre es cierto, aunque es importante reconocer algo: el pasado es ideal cuando queremos descansar de las tensiones del presente, o, tambien, cuando queremos reconocer las diferencias entre nuestro ayer y el presente de nuestros hijos.
Por ejemplo, antes, nosotros, en Barcelona, pasabamos las tardes no sentados frente a una computadora, no encerrados en nuestro cuarto chateando con nuestros amigos, no, no, no, entonces nos dedicabamos a disfrutar la calle en compañia de nuestros amigos del barrio, corriendo, jugando, riendo durante horas.
Al acabar con todas esas tan extenuantes como divertidas actividades lo que haciamos era comernos una rica naranja. Si, una exquisita naranja. Nuestros niños, hoy, no conocen lo que es un el sabor de una verdadera naranja porque no las han probado. Por supuesto, existen mercados, mercados que tienen naranjas, naranjas que parecen brillantes y ricas pero, al probarlas, lo que descubre el consumidor es que saben... a nada.
La razon esta en la gran cantidad de productos quimicos que le ponen las empresas para hacerlas mas vistosas pero no mejores.
Por esa razon, los jovenes agricultores de naranjas de Valencia decidieron comercializar sus propios productos naranjas tan grandes y dulces que son el sueño prohibido de todo niño; naranjas de Valencia similares a las narradas por Bradbury solo que aquellas existian en el papel y estas en la realidad, disfrutable y mordible realidad.
Si usted vive en Barcelona y quiere comprar naranjas valencianas verdaderas, grandes y jugosas solo ingrese al sitio web de estos jovenes agricultores ya mismo: http://www.naranjasdelmijares.com

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