"Es un elogio que me comparen con Dan Brown"Meritxell Doncel
Después de convertirse en el escritor de moda con su primera novela, El Club Dante (Columna Edicions), el norteamericano Matthew Pearl, con solo 34 años, vuelve al ataque con su tercera novela de suspense, El último Dickens (Columna y, en castellano, Alfaguara), un relato sobre el misterioso final, que podría o no existir, de la última obra de Charles Dickens.
Como sabes, la obra quedó inacabada ante la muerte precipitada del escritor inglés, pero siempre se ha especulado sobre si existe o no un final que no ha visto todavía la luz y que permanece escondido. ¿Lo revelará Pearl? ¿Quieres saber qué papel tiene Dickens en esta novela de intriga?
Te ponemos en contexto: Boston 1870, llega la noticia de la muerte repentina de Charles Dickens al despacho de una editorial, muy interesada en encontrar las últimas páginas de su última novela, El misterio de Edwin Drood, que Dickens había ido publicando por fascículos.
La única manera de descubrir si existen es viajar a Londres para indagar en su vida y su círculo familiar. Sin embargo, una serie de asesinatos rodean esta investigación mientras la novela se adentra cada vez más en la vida personal del maestro británico, en las costumbres de la Inglaterra victoriana y en la India colonial de la época.
Si no tienes bastante con las pistas que él mismo te da, ya has picado: ¡quien quiera saber más que se lo compre!
¿Por qué Dickens?
Dickens es unos de los escritores que más me gustó como lector a medida que iba madurando. Aparte de ser un gran escritor tenía una personalidad muy interesante y yo la quería explorar.
¿Te atraía el hecho de que su último libro estuviera inacabado?
Sí, tengo que reconocer que era muy tentador. Su último libro era una historia de misterio y el otro misterio es como acaba su libro. ¡Era la combinación perfecta!
¿Qué cosas sorprendentes descubriste de Dickens cuando lo investigabas?
Que aunque era un hombre encantador y carismático su vida privada era muy complicada. Tenía muchos problemas con su entorno familiar y con su mujer, lo cual me descubrió una vertiente más oscura y más triste de él.
¿Es cierto que Dickens le ofreció a la reina de Inglaterra explicarle el final y ella rechazó saberlo?
Sí, la reina le respondió que quería descubrir el final a la vez que el público. ¡Si hubiera dicho que sí, ahora lo sabríamos todos!
¿No le han preguntado nunca si no se ha arrepentido de haber rechazado el ofrecimiento de Dickens?
¡Buena pregunta! Yo no lo he visto ni lo leído en ningún sitio. Pero no creo que te dejaran hacerle ese tipo de pregunta a la reina...
¿Tú crees que realmente las últimas páginas de esta obra existen o es muy improbable?
Es improbable pero no imposible. A finales del siglo XIX alguien abrió un escritorio suyo y encontraron un montón de papeles escritos con su caligrafía. Pensaron que podía ser el final de la novela pero no lo era.
¿Se sabrá alguna vez cómo la quería acabar?
Seguiremos encontrando pistas pero no creo que encontremos el suficiente material como para suscitar el final. A veces se descubren nuevas ilustraciones de la obra, pero poco más.
Narras la muerte de Dickens de tal manera que el lector se podría quedar con las ganas de saber si fue así o es sólo una posibilidad...
Todos los detalles de su muerte y de su familia se basan en hechos reales.
¿Las últimas voluntades de Dickens que mencionas en la novela también son las auténticas?
Sí, lo son.
Imagino que detrás hay mucho trabajo de investigación...
Dedico muchísimas horas a la investigación, cerrado en bibliotecas, porque me encanta y nunca sabes qué descubrirás. Es como ser detective pero sin que tu vida esté en peligro.
Eres bastante joven... ¿Te cuesta encontrar amigos con esta misma afición bibliotecaria?
A veces siento que todavía soy un estudiante porque vivo rodeado de universitarios, con tantas horas que paso dentro de la biblioteca. Además, parezco más joven de lo que soy, me parece que la gente se piensa que soy un estudiante más.
Hablas mucho de cómo era el mundo editorial de Estados Unidos en el siglo XIX. ¿Ha cambiado mucho ahora?
Muchas cosas han cambiado, pero hay ciertas similitudes. Por ejemplo, la digitalización de libros ha hecho que surgieran inquietudes en torno a la autoría. ¿Quién es el propietario del libro una vez digitalizado? ¿El editor? ¿El autor? ¿El lector?
El tráfico de opio es también una parte importante de la trama, y de ello habla Dickens en su última obra. ¿Era un problema realmente grave en aquella época?
Se convirtió en un nuevo sector, una nueva industria, un nuevo comercio que surgió entonces y creó muchísima riqueza para el imperio británico. También fue la primera vez en la historia en que se pudo empezar a ver cuáles eran las consecuencias en las personas. Muchos se hicieron adictos al opio y los médicos empezaban a entender qué era una adicción.
¿Con esta novela esperas superar el éxito obtenido con El Club Dante?
Mi definición de éxito es muy sencilla: yo lo único que espero es que cada libro me permita escribir otro. Esa es mi gran ambición. El resto lo dejo en manos de los editores.
Tu tercer libro vuelve a ser una novela de intriga. ¿Te gustaría probar otros géneros?
Sí me gustaría, aunque el thriller es mi género preferido. Ahora mismo sé que escribiré dos más y después quizás sí me gustaría probar un género diferente.
¿Como cuál?
No ficción. Unas memorias, por ejemplo...
¿Sobre ti?
Sobre mi familia. Tiene cosas muy curiosas y me gustaría escribirlas. Me gustaría escribir temas más personales. Me parece que eso no se lo había explicado nunca a un periodista...
¡Pues, gracias! ¿Y sobre qué tema hablarás en tu próximo thriller?
Ya lo estoy escribiendo pero es un poco demasiado pronto para revelar más detalles...
¿Qué respondes cuando te comparan con Dan Brown? ¿Te molesta?
Es un orgullo. De hecho, es un elogio, ¡porque no hay nadie más famoso que Dan Brown! Ha sido muy amable al hacer críticas muy positivas sobre mi trabajo. ¡Y alguien que dice cosas bonitas sobre mis libros me parece un genio!
¿Y tú qué opinas de él? Quiero decir, de su calidad como escritor...
Pienso que tiene un talento sorprendente a la hora de escoger un tema que, de entrada, podría intimidar, como la historia del arte o de la religión, y hacer un tema interesante y accesible para cualquier lector.
¡Pero eso también lo has hecho tú! A priori, no a todo el mundo le interesa Dickens...
Sí, y espero conseguirlo. Espero que siempre pueda atraer nuevos lectores hacia temas que quizás, de entrada, les hubieran asustado. A mí mismo antes de haber leído algo de Dante me daba miedo la figura de este escritor, era difícil acercarse.
¿Encuentras diferencias entre el lector norteamericano y el europeo?
Muchas. Una importante es que los lectores europeos están más dispuestos a leer libros traducidos. En Estados Unidos, por desgracia, esto les desorienta. Les confunde pensar que tienen que leer un libro traducido. También se asustan sólo de pensar que tienen que ver una película subtitulada, me gustaría que los lectores norteamericanos se abrieran más porque es una manera de compartir cultura.
Fuente: Ayuntamiento de Barcelona