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LLegamos ya a el siglo XX que comenzará con períodos negros para la ciudad. En 1906 Barcelona vive su tristemente famosa Semana Trágica, con numerosos altercados, barricadas y quema de conventos. En 1914 se constituía la Mancomunitat de Catalunya, ya que la represión militar también trajo consigo el aumento del espíritu catalanista, pero unos años más tarde, el general Primo de Rivera daba un golpe de estado en el que se erigía en dictador. La represión sobre la ciudad fue muy dura; aunque lograra sobreponerse y, en medio de esta situación, Barcelona organizó la Exposición Internacional de 1929. En 1931 un período republicano devolvió las ilusiones a la ciudad, pero aún llegarían tiempos difíciles. En 1936 llega la Guerra Civil española, en la que Barcelona sufrirá una de sus épocas más duras. Miles de personas tuvieron que exiliarse al extranjero. En 1939, cuando terminó la Guerra Civil y comenzó la dictadura franquista, Barcelona sufrió la anulación de muchas libertades, incluyendo el autogobierno que se había conseguido en etapas anteriores y el libre uso de la lengua catalana, que volvió a ser prohibida. La posguerra se desarrolló en este ambiente hasta los años 60, aproximadamente, cuando comienza un desarrollo económico e industrial que trae a la ciudad una gran corriente migratoria desde diferentes lugares de España. La infraestructura urbanística y de viviendas aumentó de forma espectacular, muchas veces, sin un criterio definido que hizo que nacieran barrios-dormitorio en las afueras de la ciudad. Con la llegada de democracia a España en 1975 con la muerte del dictador Franco, Barcelona recupera la Generalitat y la capitalidad autonómica de Cataluña mientras sigue creciendo a nivel industrial y cultural. En 1981, el Comité Olímpico Internacional anunció que Barcelona sería la sede de los Juegos Olímpicos de 1992. La ciudad empezó entonces una profunda transformación arquitectónica y urbanística que abrió la ciudad al mar, culminó con unos de los mejores Juegos Olímpicos de la historia y proyectó al mundo la imagen de una Barcelona moderna, abierta y hospitalaria. Por último El Fòrum de les Cultures 2004 ha sido el último evento a nivel mundial celebrado en Barcelona, aunque para nada causo la misma repercusión ciudadana que la conseguida por los Juegos olimpicos, pero ha servido una vez más para que el nombre de Barcelona se halla paseado por el mundo y ha supuesto la construcción de nuevos espacios, como un moderno centro de convenciones y un auditorio. Barcelona, hoy por hoy, es uno de los principales destinos turísticos de Europa. Estamos ante una ciudad que ha sabido mantener su identidad sin perder sus tradiciones, caracterizada por su se una ciudad cosmopolita.
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