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CALENDARIO GASTRONÓMICO |
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Cocina de primavera
La primavera, estación del año en que todo renace, llena de color la cocina de mercado con la llegada de las frutas y las verduras de temporada. Es el tiempo de disfrutar de las habas tiernas a la catalana, de aprovechar el buen momento de los espárragos de bosque y de la escarola y las lechugas, que nos permiten poner en la mesa un buen xató o una ensalada verde, de desalar el bacalao para elaborar una nutritiva esqueixada y de saborear los fresones en cualquiera de sus posibles preparaciones, con nata, con azúcar y moscatel o con zumo de naranja.
Pero, desde el punto de vista gastronómico, el acontecimiento que marca la primavera es, sin duda, la Semana Santa. Durante la Cuaresma, es tradicional que los viernes, sobre todo el Viernes Santo, la carne quede excluida de muchas mesas. Huevos y verduras junto a las diferentes variedades de pescado de temporada están presentes en las cocinas. Un plato típico de la época es garbanzos con huevo duro, o con espinacas.
El Lunes de Pascua acaba con la austeridad de la Semana Santa y la tradición lleva a los hogares la Mona de Pascua, un pastel tradicional a base de chocolate. Con la llegada del buen tiempo, las comidas al aire libre son muy populares, y predominan las carnes a la brasa, sobre todo el cordero.
Cocina de verano
Los calores de verano abren las puertas a una cocina fresca, ligera, en la que las ensaladas y las frutas -ahora en todo su esplendor y todas sus variedades - favorecen el estilo de vida mediterráneo. La cocina de temporada ofrece buena cantidad de productos que combinados nos permiten llenar las mesas de sabrosos platos, pero de elaboración menos entretenida, frescas y que, a menudo, invitan a comerlos en compañía y permiten prepararlos con anticipación: pan con tomate combinado con cualquier embutido, tortillas, carne o pescado frío, etc., ensalada variada, tanto si es de arroz o de legumbre como de verdura, sopas frías de calabacín, de tomate o tibias de guisantes. Los postres quedan reservados al frescor de las fruta de temporada: sandía, melón, melocotones, higos, albaricoques, peras, etc .
El punto de partida por excelencia del verano es, sin duda, el solsticio de verano: la noche de Sant Joan, en la que no puede faltar la tradicional Coca de Sant Joan y el cava. Las verbenas de Sant Pere y Sant Jaume también cuentan con esta tradicional postre.
Cocina de otoño
El otoño, con la llegada de los primeros fríos, nos acerca a una gastronomía más elaborada en la que es importante que la cocción se tome su tiempo para dar como resultado una cocina rica y compleja que incluye los productos de temporada: calabaza, castañas, uva, berenjenas, pimientos, sepias, caza, etc. En las mesas aparecen las escalivades, las sopas muy calientes, entre las cuales destaca la escudella barrejada, el brou amb carn d olla, la sopa de pescado, el cerdo o el pato con castañas, y la samfaina. Pero el producto de otoño por excelencia es la seta: níscalos, rebozuelos, higroforos, seta de Burdeos y muchos más que llenan de sabor y perfume los platos. Todo se puede cocinar con este preciado manjar: ternera con setas, arroz caldoso con conejo y setas, tortilla con rebozuelos, ensalada tibia de setas de Burdeos, y revoltillo de setas.
En la calle, la evidencia del otoño la da la aparición de las castañeras que ponen al alcance del peatón castañas y boniatos recién hechos. Estos frutos de otoño se convierten en los protagonistas de la fiesta de Todos los Santos, en la que la tradición manda servirlos acompañados de vino rancio y, sobre todo, de los panellets.
Cocina de invierno
El invierno, como el resto de estaciones, impone su ritmo. La cocina se vuelve más "íntima" y las sobremesas, sobre todo en días de lluvia, se alargan. Las fiestas navideñas invitan a las comidas familiares en las cuales, sobre todo el día de Navidad, no puede faltar la escudella y la carn d olla, el asado de Navidad, los turrones (en todas sus variedades: Alicante, Jijona, crema quemada, coco, etc.) y las sabrosos y perfumados barquillos, acompañadas de cava. Al día siguiente, Sant Esteve, da paso a los tradicionales canalones. La noche de fin de año estará presente en todas las mesas la uva, doce granos de uva que se comerán con cada toque de campana que marca el paso de un año a otro. Los tres Reyes de Oriente, además de los juguetes para los más pequeños, llevan a las mesas el típico roscón de Reyes, relleno con una haba y un objeto sorpresa. Las celebraciones invernales culminan con Sant Antoni y el tradicional roscón con sorpresa y el Jueves Lardero, que da paso a la Cuaresma, que pone en la mesa todo tipo de tortillas (el conocido día de la tortilla), la butifarra de huevo y la coca de chicharrones. A finales del invierno llega la festividad de Sant Josep con la que la tradición manda saborear una perfumada crema catalana.
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