Fue clave en las competiciones
celebradas durante los Juegos, que requerian este
tipo de instalación. Su capacidad le permite acoger
un número considerable de embarcaciones deportivas
y, además de ser una de las áreas más importantes
de la nueva ciudad que mira al mar, cuenta con
variedad de restaurantes, bares y locales que
dan intensa vida a la noche barcelonesa. Es un
lugar en el que se puede pasear, ir en bicicleta
y también gozar de la oferta de pequeñas paradas
que en determinados dias de la semana se instalan
al aire libre y en las que se pueden adquirir
desde láminas de dibujos hasta objetos de cristal
tallado.