El aceite de oliva, las verduras y las hortalizas, las fruta, el pescado y el marisco frescos, el bacalao, las legumbres, los frutos secos, el cerdo, las hierbas aromáticas, y la repostería muy variada son los elementos fundamentales de la dieta catalana.
Atención especial merece la diversidad de vinos y cavas de gran calidad de la que gozan nuestras mesas, garantizados con denominación de origen: vinos de El Priorat, del Penedès, de Alella, etc., muy elaborados a partir de una mezcla especial de las uvas más tradicionales como las Peralada, Samsó y Garró, propias de la viña catalana, y con el resultado de su unión con aquéllas reconocidas internacionalmente como Carbernet Sauvignon, Chardonnay, etc.
La calidad de estos productos y el modo de combinarlos hacen que ésta sea una cocina rica y sana, simple y variada, natural y refinada, sencilla y diversificada, moderna y tradicional, de gustos suaves y contrastados, apetitosa y sugerente.